EL MÉTODO DE CAFH

EL MÉTODO DE CAFH NOS ORIENTA A REALIZAR EN NOSOTROS MISMOS LO QUE DESEARÍAMOS PARA EL MUNDO.

Uno de los propósitos de Cafh es facilitar a quienes participan que  realicen sus mejores posibilidades por amor, generando un efecto de transformación de cada uno y un impacto positivo en la humanidad y en el planeta.

 

Cafh ofrece realizar en cada uno lo que anhelamos para el mundo mediante un método de vida y una enseñanza adecuadas a las características y situación del ser humano actual.

 

 

Aspiramos a la libertad interior a través del conocimiento de nosotros mismos y de la participación consciente con todos los seres humanos, el mundo y la vida.

 

La obra de Cafh: El método

El Método es el medio práctico que Cafh nos brinda para responder a nuestra vocación espiritual y trata de los diferentes aspectos de nuestra vida, tales como el trabajo, las relaciones interpersonales, la responsabilidad que asumimos con nuestras familias, colegas, amigos y con Cafh. También nos da pautas para mantenernos sanos de mente y de espíritu para poder cumplir nuestro objetivo.  Se adecúa a las características y necesidades de cada uno y a su voluntad de aplicarlo.

 

El Método es interior y exterior

El Método es interior, en cuanto implica que trabajamos sobre nuestras actitudes, sentimientos y pensamientos, a través de la oración, la meditación y de todas las prácticas ascéticas.

El Método es exterior, ya que trabajamos también sobre nuestras acciones diarias y sobre la forma de desenvolver positivamente nuestras relaciones —la relación con nosotros mismos, con nuestros hábitos, con quienes nos rodean y con la sociedad en general—.

 

El Método de Cafh es individual

No juzgamos la manera en que cada uno vive su vocación.

No comparamos a unos miembros con otros. Consideramos a cada miembro en su propio contexto, tal como es, cómo quiere vivir y desenvolverse.

 

Si bien todos quienes participan de Cafh reciben la misma instrucción en las reuniones y retiros respecto de ejercicios de meditación, concentración y otros, cada uno aplica esa instrucción según los consejos que recibe individualmente en sus entrevistas personales y según sus propias características y su voluntad de aplicar lo que aprende. Nos ayudamos para que cada uno descubra la mejor forma de desenvolverse y con el mayor provecho.

 

Respecto del consejo espiritual, cada uno lo recibe de acuerdo con su disposición, su interés y su voluntad de esforzarse.

El Método da lugar a que, cuando las características personales de los miembros o las circunstancias lo aconsejen, se los dispense de sus obligaciones reglamentarias para que adapten el método de acuerdo a lo que sea mejor para ellos.

 

La Responsabilidad y el proceso de desenvolvimiento

El método de Cafh nos ofrece el examen retrospectivo y la meditación como medios para explorar nuestros hábitos en relación con nuestra vocación de desenvolvimiento. Estos medios nos ayudan a armonizar lo que hacemos con el fin que anhelamos realizar. Además, el hecho de participar de reuniones y retiros, de desarrollar hábitos de lectura, de estudio y de auto observación nos mantiene en nuestro proceso de desenvolvimiento.

La obra de Cafh: El método

El Método es el medio práctico que Cafh nos brinda para responder a nuestra vocación espiritual y trata de los diferentes aspectos de nuestra vida, tales como el trabajo, las relaciones interpersonales, la responsabilidad que asumimos con nuestras familias, colegas, amigos y con Cafh. También nos da pautas para mantenernos sanos de mente y de espíritu para poder cumplir nuestro objetivo.  Se adecúa a las características y necesidades de cada uno y a su voluntad de aplicarlo.

El Método es interior y exterior

El Método es interior, en cuanto implica que trabajamos sobre nuestras actitudes, sentimientos y pensamientos, a través de la oración, la meditación y de todas las prácticas ascéticas.

El Método es exterior, ya que trabajamos también sobre nuestras acciones diarias y sobre la forma de desenvolver positivamente nuestras relaciones —la relación con nosotros mismos, con nuestros hábitos, con quienes nos rodean y con la sociedad en general—.

El Método de Cafh es individual

No juzgamos la manera en que cada uno vive su vocación.

No comparamos a unos miembros con otros. Consideramos a cada miembro en su propio contexto, tal como es, cómo quiere vivir y desenvolverse.

Si bien todos quienes participan de Cafh reciben la misma instrucción en las reuniones y retiros respecto de ejercicios de meditación, concentración y otros, cada uno aplica esa instrucción según los consejos que recibe individualmente en sus entrevistas personales y según sus propias características y su voluntad de aplicar lo que aprende. Nos ayudamos para que cada uno descubra la mejor forma de desenvolverse y con el mayor provecho.

Respecto del consejo espiritual, cada uno lo recibe de acuerdo con su disposición, su interés y su voluntad de esforzarse.

El Método da lugar a que, cuando las características personales de los miembros o las circunstancias lo aconsejen, se los dispense de sus obligaciones reglamentarias para que adapten el método de acuerdo a lo que sea mejor para ellos.

La Responsabilidad y el proceso de desenvolvimiento

El método de Cafh nos ofrece el examen retrospectivo y la meditación como medios para explorar nuestros hábitos en relación con nuestra vocación de desenvolvimiento. Estos medios nos ayudan a armonizar lo que hacemos con el fin que anhelamos realizar. Además, el hecho de participar de reuniones y retiros, de desarrollar hábitos de lectura, de estudio y de auto observación nos mantiene en nuestro proceso de desenvolvimiento.