La Libertad de ser uno mismo

(Extracto)

Cecilia Araya

Los principios de Cafh, todos, hacen referencia a la libertad !

 

Libertad: En las lenguas latinas, libertad es la cualidad del “liber”, que proviene del indoeuropeo “leudh”, haciendo referencia al “pueblo”, aquellos hombres y mujeres que eligen convivir, con libertad de elección. En las lenguas germánicas como el inglés “freedom”, proviene de la palabra indoeuropea “prei”, relacionado a “lo querido o amado”, aquellos con los que se siente una relación emocional de cariño, dulzura y flexibilidad, sin dependencia. O sea que ser libre implica amar incondicionalmente, en flexibilidad, a aquellos que me rodean (no implica desapegarse de todas las cosas, vínculos y realidades para flotar en el vacío).

 

¿Cómo comúnmente imaginamos que buscamos la libertad?

 

Si ponemos una imagen humana de la libertad, se puede asemejar a la imagen de quien se encuentra dentro de una casa y se siente atrapado, buscando en cada rincón una forma de abrir la puerta o una ventana y salir hacia el mundo exterior.

 

Sin embargo, ese mundo exterior es relativo, pues al salir se encuentra también en otra “caja”, que es la ciudad o región en la que se encuentra, y si logra salir de ahí, se encuentra con los límites de la geografía, que al atravesarlos se enfrenta al límite de los océanos, pero si aprende a surcar los, mirará a los cielos queriendo volar, y un día querrá salir al espacio, donde en realidad estará más aprisionado que antes en una nave pequeña con el oxígeno limitado. Esto, lo que muestra, es que nuestro movimiento suele ser buscar la libertad saliendo-escapando de algo anterior, que sólo lleva a una nueva prisión.

 

{cerrar los ojos}

Y si uno intenta otro tipo de movimiento, si ahora uno se sienta en el centro de la casa y medita, encontrando en su interior la imaginación, el ingenio, …la consciencia. Y en su expansión, uno se puede ir reconociendo ilimitado, y ve que la casa es un vacío eterno donde se puede crear, generar nuevos espacios, ampliar y transformar constantemente, y empieza a encontrar las formas de salir, pero no para escapar sino para reconstruir la casa con enormes portales y ventanales, allí el ser descubre que la libertad no se hallaba en salir de un sitio, sino en convertirse en el sitio.

No se encuentra la libertad librándose de una historia, sino volviéndose aquella historia, integrándose. Por eso, si busco la luz, debo reconocer que soy la luz, si recorro un camino y me he perdido debo recordar que soy el camino. La libertad yace en el interior, en la mente, en mis pensamientos, en lo que creo de las cosas.

Allí se encuentra la libertad, en el reconocer que es uno, la consciencia expandida, quien decide el sentir y el pensar, y así es como ambos deciden actuar. Tu Espíritu, tu pensamiento encuentra la libertad, es el primer aspecto, la liberación de las creencias limitantes, de los patrones heredados, de los pensamientos antiguos. El segundo aspecto es el del Alma, la emoción, la cual se reencuentra al ser libre de sentir, de expresar, de amar sin condiciones, liviana de todo peso de la historia. Y el tercer aspecto es la libertad del Cuerpo, el templo, el vehículo divino y biológico, que se libera de las ataduras del pasado, para transformar sus acciones, elevando su vibración en una nueva frecuencia. Los tres aspectos y las tres libertades conforman la Coherencia, que permiten ser el creador de la propia libertad. 

 

No se encuentra la libertad huyendo de la realidad, sino que se encuentra en la capacidad de transformarla.

 

Somos seres que hemos vivido por milenios y muchas vidas en este mundo, hemos tenido esperanza en lo desconocido, fe en la divinidad. Ahora es momento de recordar que somos la divinidad, y que tenemos el don de accionar, que podemos tomar acción en coherencia con nuestra responsabilidad.

 

La libertad no se gana escapando, la libertad se gana siendo.

 

Y en particular, cuando dice en los Principios de Cafh “ejercer la libertad de pensar, sentir y decidir sobre nuestra vida sin interferencia de otros”, lo podemos entender como el libre albedrío (la capacidad del ser humano de decidir sobre nuestras propias vidas, acciones, formas de ser,… etc.).

 

Albedrío: En español, proviene del latín “arbitrium”, que dio origen a la palabra árbitro y arbitrio, que se refiere a hacer algo con juicio, basado en las reglas establecidas, algo o alguien que busca la ecuanimidad, el balance entre las cosas, un juez. En inglés, el concepto se traduce como “will”, es decir, “voluntad”, el acto de deseo, impulso o de querer conseguir algo. En español, la frase describe de qué somos libres, y en inglés habla de para qué queremos ser libres.

 

Un paréntesis y contexto para tener en cuenta.

 

Consciente (de lo que me doy cuenta, trascendencia)

Inconsciente (la cultura, la tradición, mitos)

 

Subconsciente (la supervivencia: comer, dormir y seguridad, reproducirse)

 

Redes en constante interacción.

Consideramos el libre albedrío como la capacidad que tenemos los seres vivos, y sobre todo los humanos, de decidir sobre nuestras propias vidas, acciones, destinos, nuestra forma de ser.  Y si lo pensamos, en realidad es realmente imposible elegir algo con plena libertad…. Uno no posee libre albedrío en tanto vive aferrado a creencias, rutinas, necesidades, relaciones, expectativas… Sin embargo, podemos tomar el libre albedrío como la capacidad de volverse consciente.  Si pensamos, nuestra capacidad de tener libertad de acción y elección, de activar la voluntad en nosotros, depende de otros dos atributos más: Sabiduría y Amor.

 

La voluntad es la intención con la que se hacen las cosas. Si no amamos incondicionalmente y ponemos condiciones a las emociones, sentimientos y servicios, entonces la voluntad está presa de lo que sentimos, condicionando nuestros actos y elecciones. Si desconocemos todos los puntos de vista, nos negamos a ver más allá, y nos aferramos a que lo que creemos es cierto negando lo que consideramos falso, estamos condicionados por el conocimiento, negando la sabiduría, que es la incondicionalidad del saber. ¿Cómo puede pretender alguien ser libre de voluntad, si no es libre en lo que siente ni libre en lo que piensa? Esto significa que el libre albedrío es algo que uno mismo construye…

 

Conoce la Sabiduría Incondicional, siente el Amor Incondicional, y actúa con Voluntad Incondicional. Y sólo así, podrás elegir.

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