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El Método de Cafh

Aspectos de Nuestra Práctica

Los miembros de Cafh valoramos: El silencio: como un medio que nos ayuda a aprender sobre nosotros mismos y a escuchar a los demás. El compromiso con nuestro desenvolvimiento: como la forma de perseverar en la búsqueda de nuestro bien y el bien de los que nos rodean. La autodisciplina: como un medio necesario para hacer efectivo nuestro método de vida. La lectura: como una forma de profundizar la comprensión de la unidad esencial de todas las religiones, de las filosofías, la ciencia, el arte, la literatura y las diferentes ramas del conocimiento que puedan ayudarnos en nuestro desenvolvimiento. La meditación: como una práctica que aquieta nuestras mentes, profundiza nuestros pensamientos y sentimientos , y nos ayuda a lograr autodominio. La oración: como una forma de recordar que somos parte de un todo que abarca el universo y de tener presente a lo divino en nuestras vidas. El estudio: como una práctica para ampliar nuestra comprensión y mantenernos actualizados respecto de los nuevos conceptos y descubrimientos.


¿Qué queremos decir con “desenvolvimiento espiritual”?

Entendemos el desenvolvimiento espiritual como el proceso de expansión de nuestra conciencia. Este proceso tiene consecuencias positivas para la comprensión de nosotros mismos, y de nuestra relación con la vida, el mundo y lo divino y, consecuentemente, afectan positivamente nuestras relaciones. A través del desenvolvimiento espiritual, aprendemos de vivir en armonía con nosotros mismos, con nuestras familias, nuestras amistades y las personas con quienes trabajamos. A través del desenvolvimiento espiritual, aprendemos a utilizar las experiencias de la vida, sean éstas felices o dolorosas, para amar más , comprender más y relacionarnos mejor.


¿Qué entendemos por trabajar “conmigo mismo”?

Paz interior, armonía, amor. Son éstos los bienes que anhelamos, para nosotros mismos y para todos; bienes que no encontramos con frecuencia en el mundo de hoy. ¿Cómo podemos promoverlos? Para lograr estos bienes necesitamos reconocer que tenemos que hacer algo y que este trabajo requiere por parte nuestra dedicación, compromiso y perseverancia. Si queremos un mundo mejor, si deseamos lograr la paz entre los seres humanos, si queremos armonía en nuestras vidas, el punto de partida está aquí y ahora, en nosotros mismos, en cada uno de nosotros.


El ser humano y el sentido de la vida

¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuál es el propósito de esta experiencia de vida y muerte, dolor y felicidad? Muchos de nosotros nos encontramos alguna vez haciéndonos preguntas como éstas. Comenzamos a profundizar en estas incógnitas a través de un método de vida que nos ayuda a ordenar nuestra mente, a encontrar espacios para la reflexión y el diálogo y a promover nuestro desenvolvimiento. A través del desenvolvimiento espiritual, promovemos la comprensión que tenemos de nosotros mismos, también promocionamos la paz y el progreso en la sociedad.


¿Cómo vemos a la sociedad?

Cafh considera a la sociedad como una reunión de individuos, familias y pueblos. Es por ello que sostiene que el respeto por la sociedad se alcanza a través del respeto por cada uno de los seres humanos que la integran. Una de las consecuencias de este respeto por cada ser humano es el respeto que Cafh expresa por la libertad de conciencia y de pensamiento. Cafh expone una visión del mundo y de la vida pero deja librada a la conciencia de cada persona la decisión de qué creer y cómo creer.


¿Qué rol cumple el individuo en el desenvolvimiento propio y en el de la sociedad?

Cafh reconoce y valora el papel de la sociedad en la aculturación, la protección y el sostén que brinda a sus miembros. Sin embargo, la sociedad no es una abstracción y no tiene vida propia sino que es la reunión de todos los seres humanos que la componen. Por ello, no podemos esperar de la sociedad más de lo que cada uno de nosotros aporta a ella. Cafh considera que la paz y la felicidad no vienen de afuera —gobiernos, instituciones, ideologías, creencias— sino provienen de cada uno de nosotros, de nuestra capacidad para comprendernos y de nuestra voluntad para desenvolvernos. En la medida en que nos desenvolvemos y expandimos nuestra conciencia, en esa medida alcanzamos paz en nosotros mismos y generamos paz en el mundo. El rol del individuo es esencial y determina lo que la sociedad puede hacer por cada uno de sus miembros. Cuanto más el individuo recibe en educación, patrimonio, salud y bienestar, más responsabilidad le cabe en colaborar con la sociedad para promover el bienestar de los que menos reciben.


¿Consideramos que Jesús, Mahoma, Krishna o Buda son Maestros o Profetas?

No podemos contestar por todos los miembros de Cafh ya que, como dijimos más arriba, cada miembro de Cafh es libre de decidir qué creer y cómo creer. Sin embargo, la enseñanza de Cafh presenta a Jesús, Mahoma, Krishna y Buda como Maestros o Iniciados que han impulsado el desenvolvimiento de la humanidad. Cafh promueve el estudio de sus mensajes y considera que estos mensajes tienen su base en la sabiduría universal de todos los tiempos.


Dios

Reconocemos que el principio fundamental del universo – Dios – transciende la comprensión actual del ser humano. No intentamos definir a Dios ni explicar el misterio de lo divino. A través de la meditación y de la oración, procuramos mantenernos conscientes de lo divino desconocido, y profundizar nuestra reverencia a la presencia divina en nuestras vidas.